Capítulo XV. Por ellos: epílogo y compromiso eterno
Capítulo XV
Por ellos: epílogo y compromiso eterno
Y aquí termina el libro, pero no la batalla.
Porque este no es un libro más sobre terrorismo. No es un ensayo académico ni un relato neutral de “lo que pasó”. Es un juramento. Un juramento escrito con tinta y con sangre —la suya, la de los 829— para que nadie pueda decir jamás que no supimos, que no recordamos o que no quisimos.
Por ellos.
Por Adolfo Mariñas Vence, por Alberto Jiménez-Becerril Barrio, por Miguel Ángel Blanco Garrido, por Gregorio Ordóñez Fenollar, por Juan María Araluce Villar, por los 829 nombres que llenan las páginas de 829. Por ellos y que nunca, jamás, serán reducibles a una cifra fría. Cada uno de esos nombres es una vida robada, un futuro truncado, una familia destrozada y una España que se negó a arrodillarse.
Este libro ha sido escrito para que el olvido no tenga la última palabra. Para que la impunidad no se vista de “paz” ni de “reconciliación”. Para que el patriotismo no se convierta en un delito de opinión. Para que España una e indivisible siga siendo el grito que más duele a quienes quisieron romperla.
Y ahora, al cerrar estas páginas, solo queda el compromiso eterno.
Compromiso de las familias que siguen poniendo flores en tumbas que nunca debieron existir.
Compromiso de los que cada 11 de noviembre, cada 27 de junio o cada vez que un etarra sale de prisión, salimos a la calle a decir: aquí seguimos.
Compromiso de los que mantenemos portales, publicamos libros, rodamos documentales y gritamos en redes que no, que no se ha acabado, que la memoria no caduca.
Yo, Luis Toribio Troyano, lo firmo aquí y ahora, como lo he firmado cada día desde hace años:
Por ellos no callaré.
Por ellos no me rendiré.
Por ellos seguiré escribiendo, hablando, denunciando y recordando.
Porque mientras un solo español conserve en su corazón el nombre de una sola víctima, ETA no habrá ganado. Mientras existan libros como este, plazas llenas de banderas rojigualdas y voces que se alcen sin miedo, el terror seguirá derrotado.
España no es de los que negocian con asesinos.
España es de los que murieron por ella.
España es de los que la defendemos hoy.
Este es el epílogo, pero no el final.
Es el comienzo del compromiso eterno.
¡Por los 829!
¡Por España una e indivisible!
¡Por la verdad, la memoria y la justicia que nunca se negocian!
¡No os olvidamos!
¡Nunca más!
¡Viva España!
Y que Dios, la Historia y los españoles de bien nos tomen la palabra.
Amén.